Tuesday, May 09, 2006
Saturday, April 29, 2006
Un cambio de visión
Quisiera compartir con uds. mi experiencia de cristiano:
he pensado y concluido que el camino de la fe no es de sufrimientos como muchos quieren adjudicar a la opción de vida cristiana. Creo que la experiencia del resucitado, más que del crucificado (como se ha desarrollado en nuestra America Latina con tanta fuerza ) hace posible vivir plenamente los valores de la Buena Noticia de la Salvación desde la óptica de la vida espiritual y comunitaria, teniendo a Jesús de Nazater en el corazón como en la mente.
Cuando fui católico romano la visión que tenía no dejaba de considerar, por estructura personal: lo válido, las normas, las condiciones, etc. entre otras cosas. Tenía esa sensación que todo estaba finamente resguardado... soñaba con una cierta libertad, con procesos más demacráticos( sabía que la Iglesia Católica Romana no era democrática y como un niño no quería admitirlo, me negaba a aceptar porque desde mi esencia son dos las palabras claves que aplico para mi y me dan en muchos aspectos la razón de mi ser humano: LIBERTAD Y FELICITAD) soñaba con pastores que fueran más cercanos a la comunidad y menos asegurados en su bienestar. Luego de hacer un proceso de discernimiento vocacional sobre ser católico u ortodoxo, acompañado de un buen sacerdote romano, descubrí algo:
la incomodidad que me producía el ser testigo de inconsecuencias de vida de fieles como pastores, la sumición llevada al extremo desde todos los ámbitos y lo que es más grave, haber manejado la doctrina a vista y paciencia de un pueblo calmo. En este último tema tengo que decir sobre el pueblo calmo que por ignorancia hemos sido personas que no hemos crecido verdaderamente en la fe. De esta situación histórica es que en muchas oportunidades presenté en muchas oportunidades los reparos para mejorar, pero nunca fui escuchado. es más fácil seguir en la ignorancia que en el estudio, reflexión y oración de estos procesos humanos y divinos.
Hoy, estoy feliz en la experiencia de la ortodoxia; esto no quiere decir que al principio encontraba simpático y extraño que existieran sacerdotes casados con su debida línea de sucesión, que los sacramentos tuvieran tantos signos, o descubrir que la vida del cristiano no trae esa carga negativa del pecado original.
Con todo, quiero expresar mi amor a la ortodoxia desde la conversión a la fe en Cristo Resucitado y su Santa Madre.
Claudio Aguilar M.


